4 Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo: 5 Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. 6 Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño. 7 Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande. 8 No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová. 9 Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca. 10 Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar.
11 La palabra de Jehová vino a mí, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Veo una vara de almendro. 12 Y me dijo Jehová: Bien has visto; porque yo apresuro mi palabra para ponerla por obra.
Jeremías 1.
Qué dolor tan grande causan estas palabras en mi. Siento que Dios utilizó este llamado que hizo a Jeremías a mi vida propia. Me ha dado dones, me regaló una personalidad diferente a los demás, me hizo única, me eligió desde el vientre de mi madre, me santificó, me ha mostrado su poder y le dio propósito a mi vida. Me ha dado un papel importante, me elegido como obrera de su reino, me ha ungido y aun así temí.
Dios no te ha creado como un adorno del mundo, o para que vivas una vida simple, común y corriente. Dios nos creó con un claro propósito. Nos ha hecho diferentes, te ha hecho único, no creo que seas igual a nadie mas. Te ha dado un carácter, que por muchos podrá ser elogiado y por otros criticado, pero estoy totalmente segura de que sea visto, desde una perspectiva u otra, El lo usará a su favor.
Los propósitos de Dios se cumplen, El te ha elegido, para que lo hagas, pero si te quedas en el temor, si te llenas de duda, pondrá a otro en tu lugar. ¿Vas a dejar que esto suceda?, ¿prefieres vivir tu una vida simple a una llena de poder?.
Toma tu lugar en Cristo!