12:1 El que ama la instrucción ama la sabiduría;
Mas el que aborrece la reprensión es ignorante.
Proverbios.
Abrí mi Biblia, y éste es el primer verso que encuentro. Intento convencerme de que en este momento no es aplicable a mi vida, pero a quien trato de engañar. Siento que Dios me habla directamente a mi.
A medida que vamos creciendo, nos hacemos sabios en nuestra propia opinión, empezamos a crear el concepto de que somos irreprensibles, especialmente cuando nos creemos muy seguros de nosotros mismos. Si escuchamos a nuestros padres o a otra persona con mayor autoridad corregirnos de cualquier forma, con mucha facilidad nos ofendemos, o porque no utilizó el tono correcto, porque entendemos que no tiene la razón o porque simplemente no vemos las cosas de esa manera. Es difícil cuando sucede esto y empezamos a reaccionar con cierta rebeldía, pero la gran pregunta es ¿por qué lo hacen?, ¿por qué soy corregida de esta forma?, ¿estará todo el mundo en mi contra?, ¿ lo hacen para fastidiar?, o ¿lo hacen por amor?.
Si analizo estas preguntas puedo concluir que, la mayoría de veces que quienes me corrigen lo hacen, es porque me aman o aprecian, y porque de algún modo me exigen un camino hacia la perfección, lo cual me beneficia exclusivamente a mi.
El padre que ama reprende, el jefe que te corrige, te aprecia. Amemos la sabiduría, que no es lo mismo que inteligencia, pidamos al Padre que rompa los esquemas que nos convierten en ignorantes.