Reflexionad acerca de vuestros caminos

7 Así ha dicho Jehová de los Ejércitos: “Reflexionad acerca de vuestros caminos. 8 Subid al monte, traed madera y reedificad el templo. Yo tendré satisfacción en ello y seré honrado, ha dicho Jehová. 9 Pero vosotros buscáis mucho y halláis poco; y lo que lleváis a casa, de un soplo yo lo hago desaparecer. ¿Por qué?, dice Jehová de los Ejércitos. Porque mi casa está en ruinas, mientras que cada uno de vosotros se ocupa de su propia casa. 10 Por eso, por causa vuestra, los cielos retuvieron la lluvia, y la tierra retuvo su fruto. Hageo 1:7-10

Dios le habla a un pueblo que ya le conoce, pero que ha caído en un proceso de tibieza espiritual. Un pueblo que reconociendo Su poder, aun así vivía un estilo de vida de total indiferencia hacia Dios. (Como nos ha pasado en algún momento).

Dios deseaba traer un avivamiento a estos corazones, invitándolos a que examinaran sus caminos. Esta parte, esencialmente me hace pensar en lo siguiente: Muchas veces nos hemos acostumbrado a tener una vida muy pasiva y egoísta y aun pretendemos que hacemos las cosas conforme a lo que Dios quiere o por lo menos que no le estamos desagradando. Hacemos cosas que aunque no parezcan erróneas nos están divorciando tajantemente de una relación verdadera con Dios, lo que produce que nuestros caminos no sean los de Dios sino los propios.

En este texto, Dios llamó cinco veces a este pueblo, a los judíos, para que consideren sus caminos, El hace este llamado a diario a los corazones de quienes están en esta situación.

No debemos sentarnos a dormirnos en nuestros laureles. El Padre, nos invita a que reconstruyamos su casa, pero no está hablando de una iglesia física, de la gente que podamos llevemos, de que el templo al que vamos debe de ser cada vez más ensanchado y crecer y crecer pues la iglesia no es el terreno literal que ocupe en el espacio, Dios se refiere al creyente en si, el templo es el lugar donde habita Dios y se supone que habita en nosotros.

Dios nos confronta, y nos saca de se acomodo espiritual que muchos toman nos escudamos en el hecho de que el problema es el famoso tiempo, no es tiempo de esto aun, hay que esperar, Dios aun no va a obrar en esto, aquello, etc. Qué sabes tu, si es el tiempo o no, a lo mejor el motivo por lo que ha demorado la acción de de Dios, es porque estamos totalmente enfrascados en ese pensamiento y en nuestros propios asuntos, hemos dejado las cosas de Dios en segundo lugar, colocando nuestras propias necesidades por encima de ello.

¿Hasta que punto estamos edificando en la casa del Señor?

kirssys Abreu

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