6:6 El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye.
6:7 No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.
6:8 Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.
6:9 No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.
Galatas.
Las personas que hemos tenido la oportunidad de crecer en una familia con valores, poseemos una idea mas o menos clara de lo que significa el bien y el mal. Formamos nuestro propio código de ética, y por qué no, algunas cosas son adaptadas a nuestra conveniencia o lo que en nuestra opinión nos parece correcto.
En la Palabra de Dios, tenemos unos parámetros establecidos de conductas, llenos de sabiduría, que nos permiten como consecuencia, si lo hacemos aplicable, obtener una vida eterna, y claro, lograr que ésta que vivimos coseche mayores frutos. En muchas ocasiones utilizamos la expresión, de que no le “hago mal a nadie”, “ yo no mato a nadie”, etc, pero hacer el bien no se trata de lo que no hagas, sino de lo que debemos hacer.
A mi me parece sumamente paradójico ver como las personas se lamentan de un narcotraficante, que es apresado, pero que en su condición de poder subsidiaba económicamente a muchas personas. ¿ es justo o no?. Este hombre perjudicaba a muchos jóvenes, y con los frutos de su obra , alimentaba a otros. ¿no es esto una especie de burla?. No pretendo juzgar a nadie, pero La Palabra es muy clara, todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.
Es tiempo de que hagamos una introspección, para analizar si lo que creemos hacer correcto, realmente lo es. ¿Estamos sembrando en la carne, que es lo que perece, o sembramos en el Espíritu, que es lo que perdura?